5
Jun
2013

Quentin Tarantino: anécdotas de un célebre diálogo

Revelamos en este artículo lo que hay detrás de una de las escenas más famosas en toda la filmografía del director de cine Quentin Tarantino.

Quentin Tarantino, del que ya hemos hablado de la violencia en sus películas, es uno de los directores de culto más emblemáticos del cine de los últimos 20 años.  La gran mayoría de sus películas gozan de enorme popularidad, llegando algunas de sus escenas y diálogos a convertirse en auténticos iconos generacionales. Como buen ejemplo de esto podemos citar la primera secuencia de su obra de debut, Reservoir Dogs: la célebre escena de la cafetería en la que los trajeados hampones hablan de temas rándom en las horas previas a dar el golpe que tantas consecuencias acarrearía.

Quentin Tarantino: Suit up!

Suit up!

Dentro de este diálogo tan conocido, destacan dos temas de conversación que me gustaron particularmente. Lo interesante del asunto, aparte de tratarse de diálogos brillantes, es que Quentin Tarantino estaba exponiendo sus propios puntos de vista a través de sus personajes, y cosa que no todo el mundo conoce. Veamos:

En este fragmento, como habréis podido ver, Quentin Tarantino nos explica una original teoría sobre el argumento de Like A Virgin, uno de los mayores éxitos de Madonna. Uno podría pensar que se trataba de algo puramente humorístico, una simple extravagancia proferida por un personaje eminentemente excéntrico. Nada más lejos de la realidad. Las palabras que Tarantino guionista puso en boca de Tarantino actor se limitaban, en realidad, a exponer la teoría que el primero defendía: realmente pensaba que Madonna, que por aquellos tiempos cultivaba una imagen bastante sexualizada, había escrito una canción sobre una polla gigantesca y sus efectos sobre una chica.

Para su decepción, la propia Ambición Rubia disipó las dudas cuando ella y el propio Quentin Tarantino se encontraron en una fiesta y la cantante le entregó una copia firmada de su disco Erotica en la que incluyó la siguiente leyenda:

«To Quentin: it’s about love, not dick».

Toda una aguafiestas, sin duda.

En este segundo vídeo, sale a relucir un tema cultural muy propio de los Estados Unidos: las propinas. En España, dar propina es una opción totalmente personal y voluntaria. No existe ninguna presión para hacerlo ni ninguna «cantidad recomendada». Por el contrario, al otro lado del charco existe una cuasi obligación de dejar una cantidad que generalmente oscilará entre el 15% y el 20% (en cualquier caso, todo lo que se sitúe por debajo del 10% estará muy mal visto). No estás legalmente obligado a hacerlo y no te van a traer a los policías si te niegas a pagar, pero es una de esas convenciones sociales que tan de cabeza traen al Doctor Sheldon Cooper y cuyo incumplimiento dejará en muy mal lugar al que la quebrantare.

Es un asunto que a los que no somos de allí nos puede tocar un poco las naricillas, ya que el precio de ir a comer en cualquier sitio sube considerablemente con respecto a lo que pone en la carta (más aún cuando allí es frecuente que los precios te los pongan antes de impuestos), pero cuando uno se entera de que los camareros tienen un salario mínimo cercano a los dos dólares y medio, pues no puede evitar empatizar y decir que qué se le va a hacer.

Sin embargo, cuando el Señor Rosa exponía sus polémicas opiniones al respecto, Quentin Tarantino no hacía otra cosa que hablar a través de él. Como trabajador de diversas profesiones no cualificadas durante algún tiempo, sentía que existía un agravio comparativo claro entre éstas y la de camarero, de modo que decidió utilizar al Señor Rosa como portavoz.

¿Y vosotros? ¿Qué opináis de la cultura de propinas americana? ¿Conocéis algún ejemplo más de Quentin Tarantino hablando a través de sus personajes?

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